Santa Marina de Torre cuenta con un nuevo mural de la artista berciana María Ramos que recorre la historia minera del pueblo a través de siete escenas. La obra, impulsada por la Junta Vecinal y diseñada a partir de fotografías antiguas de la localidad, representa a los trabajadores, las mujeres vinculadas a la actividad del carbón, la devoción por Santa Bárbara y el recuerdo del encierro del pozo María Ángela.
En una entrevista en el programa Más Café, de FM Bierzo, Ramos ha explicado que el proyecto busca mantener esa memoria entre quienes vivieron de la minería y las generaciones que no llegaron a conocerla. «Que nadie olvide nuestra historia» es el objetivo que la pintora quiere preservar con este trabajo.
La iniciativa nació de la intención de la Junta Vecinal de contar la historia de Santa Marina aprovechando uno de sus muros. Los responsables vecinales mostraron a la artista fotografías y le trasladaron los episodios que después dieron forma al conjunto. La ejecución sobre la pared llevó 20 días, precedidos de varios meses de documentación, diseño e intercambio de propuestas.

Las mujeres del carbón, presentes en el relato
El recorrido comienza con las figuras de una mujer y un minero. Para Ramos, esa imagen remite a los retratos familiares presentes en muchas casas del Bierzo y representa a quienes trabajaron en la actividad minera desde diferentes puestos.
La presencia femenina responde también a una reivindicación de la autora, que considera insuficiente el reconocimiento recibido por aquellas trabajadoras. «Ellas también se dejaron la salud, dejaron su tiempo y su esfuerzo en la mina y nunca fueron lo suficientemente reconocidas», afirmó.
Por ese motivo, procura incorporar a las mujeres en sus murales siempre que el proyecto lo permite. En Santa Marina, sus escenas comparten espacio con los trabajadores del interior, las instalaciones mineras y la procesión de Santa Bárbara. La artista incluyó esta celebración por el vínculo que, según explicó, mantiene la patrona con los mineros y los pueblos del carbón.
El pozo María Ángela y el trabajo bajo tierra
Una de las imágenes reproduce la entrada al pozo María Ángela. Para elaborarla, Ramos dispuso de fotografías históricas y de otras que muestran el estado actual de los restos del acceso. La escena siguiente evoca el encierro de los mineros, aunque las figuras no reproducen los rostros de sus protagonistas.
El mural incorpora también distintas situaciones del trabajo bajo tierra. La autora ha explicado que recurrió a las expresiones, las posturas, las texturas y la composición para acercarse a esas condiciones laborales, aunque reconoce los límites de representarlas sin haberlas vivido.

El recorrido, concebido para leerse de izquierda a derecha, termina con un minero tendido en una rampa, acompañado por su lámpara y sus herramientas. Ramos eligió esa figura como cierre por su mirada y por la postura de trabajo que representa.
La dedicatoria recuerda a los vecinos que dejaron su salud o su vida en la mina. Fue el último elemento que pintó y uno de los momentos que la autora recuerda con más emoción, al coincidir con la culminación del trabajo.
Un diseño adaptado a una calle estrecha
La división en siete escenas responde a las características del entorno. La estrechez de la calle dificultaba contemplar una única composición que ocupase todo el muro, por lo que Ramos optó por imágenes que pudieran leerse desde una posición relativamente próxima.
Antes de empezar a pintar, definió las dimensiones de cada escena, su ubicación y la relación con las contiguas. La superficie de hormigón, con juntas de construcción, añadió dificultades a la ejecución pese a los trabajos previos de limpieza.
La pintora utilizó brocha, pincel y rodillo, las herramientas habituales en su trabajo. Para el color eligió tonos próximos a los primarios y contrastes con el negro.
Durante el proceso y una vez terminado el mural, los vecinos se acercaron para agradecerle la obra. Según relató Ramos, reconocían el pozo, las instalaciones de las duchas y escenas relacionadas con sus madres, sus abuelas o sus propias experiencias.
La artista sitúa esa conexión con la historia del Bierzo en el centro de su trayectoria: «Tanto recordar lo que somos como construir lo que creo que llegaremos a ser».





