La Casa de las Culturas de Bembibre acoge desde el 20 de octubre hasta el 2 de noviembre una exposición de fotografías de Gerardo González que invita a conocer la biodiversidad de la cordillera Cantábrica y las amenazas que afectan a su conservación. La muestra, impulsada por la Plataforma para la Defensa de la Cordillera Cantábrica, puede visitarse en la cuarta planta, de lunes a sábado, de 10:00 a 20:00 horas.
El fotógrafo y naturalista y el presidente de la plataforma, Emilio de la Calzada, explicaron en una entrevista en Más Café, de FM Bierzo, el propósito de esta iniciativa itinerante: mostrar la vida que albergan las montañas y favorecer su protección a través del conocimiento.
Bajo el título «Entre malezas, alimañas, hierbajos y bichos», la exposición reivindica especies y espacios a los que con frecuencia se alude con términos despectivos. González defendió el valor de esa vegetación que sirve de refugio, alimento y lugar de reproducción para numerosos animales. «Las cosas, cuando las ves, es cuando las aprecias, y cuando las aprecias es cuando empiezas a defenderlas», señaló.
Del primer encuentro con un oso a la fotografía de naturaleza
Carpintero de profesión, nacido en Ponferrada y vinculado desde su infancia a Colinas del Campo de Martín Moro Toledano, González sitúa el origen de su afición en las enseñanzas de su padre y de su tío y en el tiempo que pasaba en el pueblo, entre las labores del campo, la montaña y el río.
Su primer avistamiento de un oso, a comienzos de los años 2000, despertó la necesidad de documentar y compartir lo que observaba. El encuentro se produjo en la Peña de los Calzones, el mismo lugar en el que, según le había contado su padre, su abuela había visto uno de estos animales.
Después llegaron los prismáticos, el telescopio y la cámara. Desde entonces, ha dedicado años a observar y fotografiar fauna salvaje, aunque prefiere definirse como naturalista y subraya el carácter documental de su trabajo: «Mi fotografía es más documental que artística».
De la Calzada destacó las horas de espera, las noches y los amaneceres que hay detrás de las imágenes. Según explicó, la exposición nació después de que González pusiera su obra de forma altruista a disposición de la plataforma para apoyar sus objetivos de conservación.
La iniciativa ya ha pasado por Zaragoza y Ávila y tiene intención de continuar su recorrido por otros espacios. Además de su función divulgativa, permite colaborar con la asociación mediante donaciones con las que obtener fotografías del autor, en papel o enmarcadas.
El regreso del pechiazul a una montaña quemada
Entre las experiencias relatadas durante la entrevista, González recordó el regreso de los pechiazules al Morredero después del incendio que había afectado a su territorio el año anterior.
El naturalista explicó que acudió a comprobar qué encontrarían estas aves al volver a su zona de cría. Allí observó a un macho cantando sobre una rama quemada, en medio del paisaje ennegrecido, a la espera de la llegada de la hembra.
«El campo nos da lecciones todos los días», afirmó al recordar una escena que le emocionó y que utilizó para explicar el vínculo que mantiene con los animales que fotografía.
Aunque los grandes carnívoros, como el oso y el lobo, suelen despertar mayor interés, González quiso llamar también la atención sobre las aves y sobre otras formas de vida que pasan más inadvertidas.
Conservación, incendios y proyectos energéticos
La entrevista abordó asimismo las amenazas que identifica la Plataforma para la Defensa de la Cordillera Cantábrica. Constituida en 2004, la asociación surgió de un grupo de personas preocupadas por cuestiones como la minería a cielo abierto, los proyectos de estaciones de esquí y los incendios forestales.
De la Calzada situó entre sus preocupaciones actuales la implantación de grandes instalaciones eólicas en las montañas. Defendió las energías renovables, pero reclamó que su desarrollo sea compatible con la conservación del patrimonio natural.
En relación con los incendios, el presidente de la plataforma pidió reforzar la vigilancia y la prevención y cuestionó que los recursos se concentren en la extinción. También criticó el aprovechamiento de madera quemada como combustible en la planta de biomasa del polígono del Bayo.
Respecto a la ganadería extensiva, consideró que puede contribuir a la gestión del territorio, aunque advirtió de las dificultades para sostener esta actividad en los pueblos y rechazó presentarla como una solución suficiente por sí sola. También vinculó parte de los incendios invernales al uso del fuego para abrir pastos.
Al cierre de la conversación, González eligió el urogallo, el lobo y el oso como tres especies cuya pérdida le dolería especialmente. De la Calzada resumió su valor como indicadores del estado del entorno: «No son solo fotos, son termómetros de la calidad de nuestro entorno natural».





