Producir menos miel mientras aumentan los costes es una de las dificultades que afronta Ana San José, responsable de El Colmenar del Bierzo. La apicultora explicó en una entrevista en FM Bierzo que las condiciones meteorológicas, los incendios y la presión de los avispones complican el trabajo de las colmenas, en un mercado donde resulta difícil trasladar el encarecimiento de la producción al consumidor.
«Resulta costoso producir miel, más costoso porque cada vez se obtiene menos cantidad por el cambio climático y por todas las cosas alrededor que hay», señaló. Según explicó, el aumento de los gastos no se está repercutiendo en el precio final porque hacerlo resulta «bastante inviable».
San José sitúa también en el precio la principal dificultad para competir con las mieles procedentes del exterior. En cuanto a la producción nacional, destacó la calidad de las mieles españolas y, especialmente, de las leonesas, y reconoció que hacerse un hueco en ese mercado sigue siendo complicado incluso después de recibir premios.
Lluvias, calor e incendios condicionan la campaña
La responsable de El Colmenar del Bierzo calificó la campaña como «un poco desastrosa» y explicó que las dificultades se han sucedido durante las distintas estaciones. En primavera, recordó, hubo unos veinte días de lluvia prácticamente continuada cuando las abejas debían estar trabajando. Después llegó un verano de mucho calor y sin tormentas que refrescaran el terreno y favorecieran nuevas floraciones.
A estas circunstancias se suman las consecuencias de los incendios. San José advirtió de que sus efectos sobre la apicultura no terminan cuando se extingue el fuego: la alteración del entorno afecta también a las campañas posteriores.
«Eso afecta no solo al año en que sufres el incendio, sino los siguientes años; el entorno no es el adecuado para las abejas», explicó.
La apicultora también señaló la presión de la velutina y otros avispones a finales del verano y principios del otoño. Según describió, la amenaza puede limitar la actividad de las abejas: «Es muy triste ver que las abejas no pueden estar trabajando porque se sienten amenazadas».
De ocho colmenas a alrededor de quinientas
Licenciada en Biología, Ana San José comenzó en la apicultura al trasladarse a vivir a Espina de Tremor, en el municipio de Igüeña. Buscaba una actividad que pudiera desarrollar en el pueblo y encontró en las abejas una forma de ganarse la vida y contribuir al entorno.
Su primer colmenar estaba formado por ocho colmenas sobre unos palés. Actualmente maneja alrededor de quinientas, repartidas por distintos puntos del Bierzo. Para ubicarlas busca lugares alejados de la contaminación y con diversidad floral.
El crecimiento del proyecto también ha requerido buscar espacio fuera de la localidad donde comenzó. Según explicó, la intención era construir una nave en Espina de Tremor, pero las dificultades para desarrollar la ampliación allí les llevaron a Matachana.
«Nuestro objetivo siempre es quedarnos en la zona y estamos luchando por permanecer en ella y prosperar lo máximo posible aquí», afirmó.
Una miel de bosque premiada en Camponaraya
En medio de estas dificultades, El Colmenar del Bierzo ha conseguido el primer premio del concurso de mieles de Camponaraya con una miel de bosque recolectada en el entorno de Espina de Tremor y Tremor.
San José explicó que la presencia de mielato de roble aporta un sabor intenso y que esta es la variedad más dulce de las que comercializan. También describió matices sutiles que pueden recordar a la nuez y otros frutos secos.
La productora reconoció que no esperaba el premio por la calidad de las mieles de la zona. No obstante, señaló que los reconocimientos no eliminan las dificultades comerciales: «Poco a poco vamos abriéndonos las puertas y luchando por ampliar nuestros horizontes».
Trabajar al ritmo de las abejas
San José defiende una forma de producir que se adapte a las necesidades de las colmenas. Obtener más miel en una campaña no puede comprometer la supervivencia de las abejas ni su actividad al año siguiente, explicó.
«Tú tienes que llevar el ritmo que lleven las abejas, no el que tú quieras tener», resumió. En el tratamiento del producto, indicó que su miel no se somete a procesos de calor ni a ultrafiltrado.
La empresa también recoge polen y propóleo y elabora otros productos para aprovechar los recursos de la colmena. Entre los que mejor acogida tienen, destacó sus caramelos de miel y el preparado de miel con naranja y jengibre.
Pese a las dificultades, mantiene la motivación por mejorar el trabajo diario: «Llegas a casa y piensas: ¿cómo puedo hacer para mejorar esto?, ¿qué puedo hacer mañana para que sea más fácil? La verdad es que es una pasión».





