La cuenta atrás para la EBAU 2026 encara ya sus últimos días y miles de estudiantes afrontan una fase decisiva del curso. En Castilla y León, la convocatoria ordinaria de la prueba se celebrará los días 2, 3 y 4 de junio, por lo que la preparación entra en una etapa en la que tan importante es repasar contenidos como cuidar la concentración, el descanso y la gestión de los nervios.
En estas semanas previas, uno de los errores más frecuentes es intentar compensar la presión acumulando horas de estudio sin una planificación clara. Los expertos en técnicas de aprendizaje recomiendan trabajar con objetivos concretos, repartir las materias por bloques y evitar jornadas interminables que acaban reduciendo la atención y la capacidad de retener información. La clave no está solo en estudiar más, sino en estudiar mejor.
Una de las fórmulas más utilizadas por los estudiantes es el método Pomodoro, basado en sesiones de trabajo concentrado de unos 25 minutos seguidas de descansos breves. Tras varios ciclos, se aconseja hacer una pausa más larga para despejar la mente. Este sistema permite mantener un ritmo constante, ayuda a combatir la procrastinación y facilita que el repaso sea más ordenado en los días previos al examen.
La organización del temario también puede marcar diferencias. Las materias o apartados más complejos conviene abordarlos en los momentos de mayor energía, generalmente durante las primeras horas del día, mientras que las tareas más mecánicas, como repasos ligeros, esquemas o lectura de apuntes, pueden reservarse para el final de la jornada. Preparar un calendario realista evita improvisaciones de última hora y permite llegar a la prueba con mayor seguridad.
El apoyo visual sigue siendo otro aliado para fijar contenidos. Subrayar con criterio, utilizar esquemas, mapas conceptuales o notas adhesivas ayuda a ordenar la información y a identificar de un vistazo las ideas principales. No se trata de llenar los apuntes de colores, sino de asignar una función a cada marca: conceptos clave, fechas, fórmulas, definiciones, clasificaciones o apartados que requieren un último repaso.
Otra recomendación práctica es estudiar con los mismos materiales que se utilizarán el día del examen. En asignaturas como Matemáticas, Física, Química o Economía, los alumnos deben comprobar con antelación qué calculadora está permitida en su comunidad autónoma y practicar con ella durante los días previos. Llegar al aula con dudas sobre el material autorizado puede añadir una tensión innecesaria en un momento ya exigente.
El entorno de estudio también influye directamente en el rendimiento. Un espacio ordenado, bien iluminado y libre de interrupciones favorece la concentración. Mantener el móvil lejos de la mesa o activar herramientas de bloqueo temporal puede ayudar a evitar distracciones constantes, especialmente durante sesiones cortas de repaso intensivo.
Por último, el descanso no debe quedar en segundo plano. Dormir bien, mantener una alimentación equilibrada y respetar pequeñas pausas durante el día son factores esenciales para llegar a la EBAU en buenas condiciones físicas y mentales. En la recta final, el objetivo no es solo acumular conocimientos, sino presentarse a los exámenes con claridad, confianza y una rutina que permita rendir al máximo.

