La Universidad de León trabaja en la elaboración de un plan de ajuste con el objetivo de mejorar su eficiencia económica y garantizar la sostenibilidad de la institución a medio y largo plazo. La rectora, Nuria González, ha explicado que no se trata de un plan de recorte de plazas, sino de una herramienta para diagnosticar el desajuste existente entre gastos e ingresos y reclamar a la Junta de Castilla y León un modelo de financiación plurianual, estable y similar al que ya tienen otras comunidades autónomas.
González ha señalado que la Universidad no tiene problemas de tesorería, pero sí un desequilibrio provocado, según la institución académica, por recortes de financiación autonómica. Entre los ejemplos citó el Plan de Inversiones, que, según la rectora, lleva cuatro años sin convocarse, salvo las partidas destinadas al Grado de Medicina. La ULE sostiene que esta situación obliga a revisar la estructura económica de la institución para poder defender ante la Junta una financiación suficiente para las universidades públicas.
La rectora insistió en que el futuro plan no implicará recortes de plazas ni reducción de plantilla, sino un análisis interno que permita acudir al Gobierno autonómico con una reivindicación clara. La Universidad de León considera necesario abrir esa negociación cuando se estabilice la situación política en Castilla y León y exista un interlocutor definido en la Consejería de Educación. En paralelo, el Consejo de Gobierno de la institución también ha aprobado la anulación de los premios o ayudas de jubilación del personal funcionario de administración y servicios, después de los informes desfavorables del Consejo de Cuentas, la Abogacía del Estado y el Consejo Consultivo.

