El Ayuntamiento de Ponferrada ha puesto en marcha una operación de crédito a corto plazo por 7 millones de euros, una medida que ha reabierto el enfrentamiento político entre el equipo de gobierno y el Grupo Municipal Socialista sobre la situación económica del Consistorio.
El portavoz socialista, Olegario Ramón, sostuvo que la decisión evidencia un escenario de problemas de liquidez en las arcas municipales. Según explicó, la resolución para contratar esta financiación se firmó el 22 de mayo y contempla un vencimiento fijado para el 30 de diciembre de 2026, con el objetivo de disponer de tesorería para afrontar pagos corrientes.
Desde el PSOE se vincula esta operación con retrasos en pagos a asociaciones, suministros y empresas contratistas. Ramón aseguró además que, sin esa inyección temporal de fondos, el Ayuntamiento tendría dificultades para atender obligaciones hasta la llegada de la recaudación del IBI, prevista para otoño y que, según indicó, ronda los 18 millones de euros.
Frente a esa interpretación, el alcalde de Ponferrada, Marco Morala, rechazó que la operación responda a una situación extraordinaria y la enmarcó en un mecanismo habitual de gestión de tesorería. El regidor defendió que no se trata de un préstamo a largo plazo, sino de una póliza que se irá amortizando a medida que entren en caja los tributos municipales previstos en los próximos meses.
Dos versiones sobre el estado de las cuentas
Morala sostuvo que la actividad ordinaria del Ayuntamiento se mantiene con normalidad y trasladó un mensaje de tranquilidad sobre el pago de nóminas y facturas. También señaló que esta clase de instrumento financiero forma parte de la previsión con la que trabajan las administraciones para acompasar pagos e ingresos.
El cruce de declaraciones se extendió además al debate fiscal y a la gestión económica del mandato. El PSOE reprochó al gobierno local no haber acometido la rebaja tributaria comprometida, mientras que el alcalde replicó que no se han incrementado los tributos pese al contexto inflacionista y recordó que el Ayuntamiento sigue condicionado por un plan de ajuste prorrogado hasta 2028.
En su comparecencia, Ramón también expresó preocupación por varias operaciones patrimoniales impulsadas por el Consistorio y advirtió de la necesidad de adoptar medidas correctoras para evitar un deterioro mayor de la situación financiera municipal. Por su parte, Morala acusó a los socialistas de generar una alarma injustificada con fines de confrontación política.
La operación financiera, en cualquier caso, confirma que el Ayuntamiento ha optado por recurrir a una vía de financiación temporal para sostener su tesorería a corto plazo mientras espera la entrada de ingresos tributarios. El alcance real de esa medida y su lectura política continúan, por ahora, en el centro del debate municipal en Ponferrada.

