Las autoescuelas del Bierzo y Laciana denuncian una situación “inviable” por la falta de examinadores

La falta de examinadores ha convertido la obtención del permiso de conducir en una carrera de obstáculos para cientos de alumnos del Bierzo y Laciana. En el último examen práctico celebrado en el centro de Ponferrada, de los 732 aspirantes que permanecían en bolsa a la espera de la prueba de circulación, solo 60 pudieron examinarse, mientras que 672 continúan esperando. Es decir, apenas un 8,2% accedió al examen y más del 91% sigue en lista de espera.

Augusto González, de Autoescuela Gong, y Jorge Caballero, de Autoescuela Triángulo, explican que esta situación afecta a estudiantes, trabajadores, desempleados, familias y también a las propias autoescuelas, que aseguran no poder prestar un servicio normalizado ni garantizar a sus alumnos cuándo podrán presentarse al examen práctico.

Unos datos “desoladores y demoledores”

“Los datos son desoladores y demoledores, es decir, no se puede trabajar, es inviable”

Augusto González asegura que las cifras reflejan una situación límite. Él mismo aporta los datos del último examen práctico y advierte de que, con este volumen de alumnos pendientes y tan pocas plazas disponibles, el funcionamiento ordinario de las autoescuelas se ha vuelto prácticamente imposible.

No podemos prestar un servicio de calidad y con estas cifras es inviable sacar el negocio adelante”, señala. González explica que la situación genera problemas diarios con alumnos y padres, especialmente porque muchos jóvenes habían planificado el verano para obtener el permiso antes de marcharse a estudiar o trabajar fuera.

El representante de Autoescuela Gong advierte de que muchos alumnos no solo no conseguirán el carné este verano, sino que ni siquiera tendrán opción de examinarse. “La mayoría de los alumnos no es que no vayan a sacar el carné del verano, no se van a poder examinar”, resume.

Según explica, quedan apenas las convocatorias de julio y agosto antes de que muchos jóvenes se marchen a comienzos de septiembre. Con los porcentajes actuales, calcula que una parte muy importante se quedará sin pasar por la prueba. “El 66% no es que se vayan sin carné, se van sin examen”, afirma.

Un problema nacional agravado en León

Jorge Caballero coincide en que la situación es extremadamente grave y recuerda que no se trata de un problema nuevo ni exclusivo del Bierzo. Las autoescuelas llevan tiempo denunciando la falta de examinadores, participando en reuniones y movilizaciones, y visibilizando el problema con carteles en los vehículos.

Son cifras que ponen los pelos de punta”, afirma Caballero. Según explica, existe una pequeña bolsa de examinadores itinerantes que se desplazan por provincias, pero resulta claramente insuficiente. “Casi no llega ni a uno por cada diez provincias”, apunta.

“No existen examinadores a nivel nacional”

En el caso de León, la situación se agrava por bajas, jubilaciones y falta de cobertura de plazas. Caballero detalla que de cinco examinadores actualmente hay cuatro disponibles, ya que una persona se encuentra de baja tras sufrir un accidente y una jubilación continúa sin cubrirse. “Aquí en León todavía lo tenemos más agravante porque se han jubilado examinadores, ha habido bajas… estamos en una situación mucho más caótica”, indica.

Aunque algunas provincias funcionan con algo más de fluidez, Caballero sostiene que la problemática afecta a la mayor parte del país. “Podríamos decir que el 90% de las provincias está en una situación similar”, señala.

Alumnos que no entienden que no haya fecha de examen

Una de las situaciones más difíciles para las autoescuelas llega cuando un alumno aprueba la parte teórica y descubre que no existe una previsión clara para realizar el práctico. Caballero explica que los centros sí tienen vehículos y profesores suficientes para impartir clases, pero el cuello de botella está en la falta de examinadores.

Vienen los padres y viene la gente familiar y dicen: ¿por qué es esto? Pues porque no hay examinadores”, relata. El problema, insiste, no depende de las autoescuelas. Pueden ofrecer prácticas, incluso de forma inmediata, pero no pueden garantizar una fecha de examen. “No podemos ahora mismo asegurar ni decir que vamos a poder presentarte a examen”, añade.

“Cuando aprueban y le dices: es que no sé si te vas a poder examinar, no lo entienden”

Augusto González reconoce que comunicar esta realidad a los alumnos es complicado, pero considera imprescindible hacerlo con claridad. “La realidad es cruda, pero hay que decirles la realidad”, afirma. Muchos quieren empezar cuanto antes, dar prácticas de forma intensiva y presentarse rápidamente, pero la falta de plazas provoca que acaben atrapados en la lista de espera. “O te quedas embolsado al principio antes de empezar o das las clases y te quedas embolsado”, explica.

Una formación más difícil y menos continua

“Se deteriora sobre todo la formación, el aprendizaje, la calidad de la enseñanza”

González matiza que los alumnos no tienen necesariamente un coste económico añadido directo, porque las clases mantienen su precio. Sin embargo, sí se ven obligados a escalonar la formación, y eso perjudica el aprendizaje.

A ellos les cuesta lo mismo. Lo único que tienen que ir es escalonándolo”, explica. El problema es que no resulta igual una formación continua, con una fecha de examen cercana, que un proceso interrumpido y condicionado por la incertidumbre.

En algunos casos, las autoescuelas deben acelerar la preparación si aparece una posibilidad de examen; en otros, tienen que frenar a los alumnos para que no acumulen prácticas sin una convocatoria próxima. “Hay veces que les tienes que empezar a frenar y no lo entienden tampoco”, señala.

Autoescuelas al límite y riesgo de cierres

Caballero advierte de que la situación también amenaza la viabilidad económica de las autoescuelas. Al hacerse público el problema, muchos alumnos dudan en matricularse o en comenzar las prácticas, lo que reduce directamente los ingresos de los centros.

“La gente no quiere hacer prácticas, la gente no se quiere matricular”

Una autoescuela vive de las prácticas y de las matrículas”, recuerda. Si los alumnos no avanzan hacia el examen, todo el sistema queda bloqueado. En su caso, asegura que ya ha tenido que cerrar una sede. “Yo tenía cinco sedes, ahora tengo cuatro porque he tenido que cerrar una, porque era inviable, insostenible la situación”, señala.

La preocupación, añade, no es solo empresarial, sino también laboral. Nuevos cierres podrían afectar a trabajadores y familias. “Familias al paro, que no quiero, por favor, eso es lo último”, lamenta.

De examinar cada viernes a cifras diez veces menores

“Antes había exámenes todos los viernes. Te daban una capacidad de examen de cuatro por profesor”

Augusto González recuerda que cuando empezó a trabajar con su padre la capacidad de examen era muy superior. Había pruebas todos los viernes y podían presentar a muchos más alumnos cada mes.

Según sus cálculos, antes podían llegar a examinar a 32 alumnos al mes, e incluso más en meses con cinco viernes. Ahora, esas cifras se han reducido de manera drástica. “Igual se quedan en cuatro, en cinco o en seis para un mes”, afirma.

González resume la diferencia asegurando que antes podían examinar “diez veces más” que ahora. Además, advierte de que la bolsa de alumnos pendientes no se está reduciendo, sino que continúa creciendo, especialmente con la llegada del verano. “Esta bolsa, lo siento, va en aumento”, señala.

“Buenas palabras, pero pocas acciones”

“Yo no pido dinero, yo pido que me dejen trabajar”

Las autoescuelas aseguran haber mantenido reuniones y contactos con la DGT, la Diputación y distintas instituciones para trasladar su preocupación. Sin embargo, Caballero lamenta que esas gestiones no hayan dado resultados efectivos.

Todos nos dicen lo mismo: intentaremos solucionarlo, estamos en conversación, estamos intentando que se solucione el problema”, explica. Pero, a su juicio, la realidad ha ido a peor. “Desde las instituciones siempre te dicen sí, sí, sí, pero de momento es no, no, no. Buenas palabras, pero pocas acciones”, resume.

Caballero insiste en que el sector no pide ayudas económicas, sino medios para poder trabajar y prestar servicio a sus clientes. “Yo no pido dinero, yo pido: déjame trabajar, facilítame el poder trabajar, facilítame darle servicio a mis clientes”, afirma.

Sin soluciones inmediatas

Augusto González se muestra pesimista sobre la posibilidad de que lleguen nuevos examinadores a corto plazo. Explica que no se trata de cubrir una baja de forma inmediata, sino de convocar oposiciones y completar un proceso que puede prolongarse durante años. “Hay que convocar unas oposiciones y entre que se termina el proceso pasan dos años”, señala.

“Es que no van a llegar más examinadores”

Reconoce que la llegada puntual de examinadores itinerantes puede aliviar algo la situación, como ocurrió en abril y mayo, pero recuerda que su presencia es limitada. “Un itinerante es una persona que va de provincia en provincia: 28 días en León, 28 días en Teruel, 28 días en Albacete”, detalla.

Caballero añade que el verano puede complicar todavía más el escenario si alguno de los examinadores disponibles disfruta de vacaciones o si se produce una nueva baja. “El problema se va a intensificar todavía mucho más”, advierte.

Apoyo, movilización y paciencia

González recuerda que las autoescuelas ya celebraron una manifestación el 19 de diciembre, a la que acudieron todos los centros de la zona con vehículos, profesores y personal administrativo. Sin embargo, lamenta que la participación de los alumnos fuera muy escasa pese a que entonces había 818 personas en bolsa. “Yo sí que eché en falta un poquitín el apoyo, la colaboración de los alumnos”, afirma.

El representante de Autoescuela Gong se muestra partidario de una nueva movilización, pero insiste en que necesitan respaldo social. “Yo por mi parte sí sería partidario de hacer otra manifestación”, señala.

“Necesitamos apoyo, necesitamos colaboración para hacer esto más visible. Solos no podemos”

En el tramo final, Jorge Caballero pide a los alumnos tranquilidad y colaboración. “Lo único que puedo pedirles es apoyo, colaboración, tranquilidad y que vamos a ver cómo va evolucionando la cosa”, afirma.

Augusto González, por su parte, pide paciencia, aunque reconoce que no es fácil trasladar ese mensaje a quienes han pagado unas tasas y esperan un servicio. “Ahora igual no hay que tener mucha prisa para obtener el permiso de conducción, a veces hay que tener un poco de paciencia”, señala. Y concluye: “Están pagando por un servicio que no se les está brindando por parte de la Administración. Pagan unas tasas de examen y el servicio se debería de prestar”.

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