José Bienvenido Díez, paleontólogo: «El patrimonio debe quedarse lo más próximo posible a donde se ha encontrado»

El investigador y catedrático de la Universidad de Vigo José Bienvenido Díez defiende que los fósiles permanezcan cerca de los lugares donde fueron descubiertos para que su estudio y divulgación repercutan en esos territorios. El presidente del comité organizador del III Simposio de Paleontología del Noroeste Peninsular, PANOP 2026, que se celebrará en Bembibre del 15 al 17 de octubre, destacó en una entrevista en FM Bierzo la diversidad de insectos y otros artrópodos fósiles encontrados en la zona y la colaboración de los aficionados en su recuperación.

«El patrimonio debe quedarse lo más próximo posible a donde se ha encontrado», sostuvo Díez, quien vinculó esa conservación con el retorno socioeconómico que puede generar su visita y puesta en valor. El investigador recordó que el Bierzo dispone de yacimientos y espacios museísticos que permiten acercarse al registro fósil del Carbonífero.

El encuentro tendrá como sede la Casa de las Culturas de Bembibre, en la calle Lope de Vega, número 3. La inauguración oficial está prevista para el jueves 15, a las 19.00 horas. Durante las tres jornadas, investigadores, estudiantes y aficionados compartirán trabajos y experiencias, con visitas a la Gran Corta de Fabero y a Santa Marina de Torre.

Las investigaciones en el Bierzo impulsan la elección de Bembibre

Díez explicó que el simposio nació para establecer contactos y colaboraciones entre investigadores de distintas universidades. La elección de Bembibre para esta tercera edición está relacionada con los trabajos que el grupo de paleobotánica de la Universidad de Vigo desarrolla en las cuencas carboníferas de la zona.

El estudio de las interacciones entre plantas e insectos, junto con la aparición de nuevos ejemplares fósiles, ha dado lugar, según indicó, a alrededor de una docena de publicaciones en los últimos años. Esa actividad investigadora y la colaboración recibida en el territorio llevaron al equipo a proponer Bembibre como sede.

Entre los resultados que más le han sorprendido, el catedrático mencionó la diversidad de insectos y otros artrópodos recuperados. Explicó que las investigaciones han permitido describir nuevos géneros de insectos y que parte de esos ejemplares se conserva en el museo de Bembibre.

La colaboración con los aficionados ha sido importante para recuperar materiales de las escombreras que, de otro modo, podrían perderse. Díez destacó tanto su trabajo de búsqueda como la disposición a comunicar los hallazgos a los investigadores para valorar su interés científico.

La minería dejó al descubierto la historia de los antiguos bosques

La actividad minera ha facilitado el acceso a las rocas que contienen fósiles. Díez explicó que la extracción del carbón dejó expuestos materiales que no se aprovechaban en las explotaciones, pero que permiten estudiar la flora y la fauna del pasado.

«Cuanto más disponibles están estas rocas, más fácil es estudiarlas», señaló. Esa accesibilidad ayuda a comprender el conocimiento acumulado sobre el Carbonífero en las cuencas cantábricas.

El investigador describió un territorio situado entonces cerca del ecuador, con elevada humedad y una vegetación abundante. En las cuencas formadas entre montañas se acumuló materia orgánica que, con el tiempo, dio lugar al carbón.

La Gran Corta de Fabero permite observar amplias superficies de roca y secuencias de estratos. Su interés, explicó, va más allá de recoger fósiles: esos materiales ayudan a reconstruir los ambientes donde se depositaron las plantas y a estudiar cómo cambiaban la vegetación y sus relaciones con los insectos.

En Santa Marina de Torre, la visita del sábado servirá para mostrar a los participantes la importancia del yacimiento y el estado de conservación de sus fósiles. Díez señaló que el espacio está protegido para su uso en investigación.

Modelos 3D y tomografías para estudiar los fósiles

Las nuevas tecnologías están cambiando la forma de investigar. La creación de modelos tridimensionales permite compartir reproducciones digitales de las piezas con especialistas de cualquier lugar del mundo y observar sus relieves.

Las técnicas de tomografía también permiten examinar el interior de un fósil sin destruirlo. Esa información resulta útil antes de abordar su limpieza o restauración, procesos en los que puede dañarse material o pasar inadvertido lo que permanece bajo la superficie.

«Las nuevas tecnologías nos han abierto ventanas totalmente nuevas», afirmó el catedrático, quien destacó que proporcionan información que antes no podía obtenerse.

Un encuentro para favorecer colaboraciones y nuevas vocaciones

Díez considera que reuniones como PANOP facilitan el intercambio de ideas y el contacto directo entre especialistas. Para los estudiantes, añadió, los congresos de menor tamaño ofrecen más oportunidades de acercarse a investigadores, explicar sus intereses y orientar su vocación.

El catedrático señaló que disciplinas como la paleobotánica cuentan con pocos especialistas frente al interés que despiertan los dinosaurios. Por ello, estos encuentros también permiten dar a conocer otras líneas de investigación.

Sobre las posibilidades profesionales, explicó que el empleo se concentra principalmente en universidades y centros públicos de investigación, con un número limitado de puestos. Aun así, considera que existe relevo generacional, aunque la dificultad está en ofrecer oportunidades a quienes quieren dedicarse a esta actividad.

Tras años de trabajo, Díez aseguró que el descubrimiento sigue despertando la misma emoción: «Todavía nos sigue emocionando abrir piedra» y encontrar nuevos ejemplares fósiles.

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