Jorge Prada, sobre «Luna Rubra»: «Si me cuentan una historia, me imagino esa música»

«Luna Rubra», la composición de Jorge Prada para el documental «Ni cautivo ni desarmado», comenzó a tomar forma con una visita a Villar de Otero y continuó en su estudio, con el piano como punto de partida. El músico explicó en una entrevista en FM Bierzo cómo transforma el relato que debe acompañar en una propuesta musical: «Si me cuentan una historia, me imagino esa música de esa historia».

Antes de comenzar a componer, Prada se desplazó al pueblo donde se desarrolla el relato para conocer el entorno y acercarse a su ambiente. Esa visita le ayudó a imaginar las escenas sobre las que después trabajaría. «Sobre todo en blanco y negro, siempre me lo imagino en blanco y negro», señaló.

Tras conocer la historia, regresó a su estudio doméstico y comenzó a escribir la música poco a poco. Según explicó, componer para un documental no le resulta necesariamente más difícil que crear una canción independiente. En este caso, también buscó mantener una continuidad musical con el trabajo documental anterior.

El piano como origen de «Luna Rubra»

Aunque se le conoce especialmente como gaitero y acordeonista, Prada suele comenzar sus composiciones al piano, el primer instrumento con el que se inició en la música. En «Luna Rubra», su presencia se mantiene tanto al principio como al final del tema.

El músico relacionó esa elección con el carácter melancólico y emotivo que encontraba en el instrumento para acompañar esta historia. Desde esa base fue incorporando sonidos, probando combinaciones y revisando lo que había grabado.

La composición fue creciendo durante el trabajo en el estudio, sin que toda la mezcla estuviera definida de antemano. «A veces te gusta lo que haces y al día siguiente lo escuchas y no te gusta; tienes que borrar y volver a hacerlo», explicó.

Prada expresó su satisfacción con el resultado y señaló que las personas que le encargaron la pieza también quedaron contentas con la música.

En la grabación colaboró Tacho en las percusiones. El compositor explicó que recurre a sus compañeros de Rapabestas cuando necesita otros instrumentos o quiere conocer su opinión sobre una idea. Esa colaboración se extiende, por tanto, más allá de la actividad del grupo. «No tengo más que decírselo para que estén ahí», afirmó.

Nuevas colaboraciones y otros caminos musicales

«Luna Rubra» se enmarca en un momento que Prada describió como «una etapa muy creativa y muy feliz», en la que combina sus trabajos personales con Rapabestas y colaboraciones con otros artistas.

Durante la entrevista relató su participación en el proyecto discográfico de una compositora brasileña que contactó con él a través de las redes sociales. La autora le envió las canciones y dejó espacios para que desarrollara sus propias aportaciones musicales, que posteriormente incorporó al trabajo.

La experiencia responde a su interés por explorar otros contextos con los instrumentos tradicionales. «Aunque esté con el folclore siempre más tradicional, también me gusta investigar y colaborar en cosas nuevas», explicó.

Prada también señaló que está trabajando en la idea de volver a hacer música chill out, un terreno en el que ya había desarrollado un disco. Considera que explorar nuevas posibilidades enriquece tanto al músico como a quienes escuchan sus composiciones.

Rapabestas mantiene su línea con una formación renovada

La actividad del músico continúa asimismo con Rapabestas, que ha incorporado a Karine Vardanian al violín y a Manuel Iglesias al bajo. El grupo ha presentado «Bangalúa», un tema que nació en el local de ensayo a partir de un juego con acordes y fue creciendo con la suma de instrumentos.

Prada definió la llegada de los nuevos componentes como una evolución del sonido del grupo. Según explicó, cada intérprete aporta su propio estilo, dentro de una propuesta que conserva la línea de Rapabestas.

La formación se acerca a los 28 años de trayectoria, con Prada y Tacho vinculados al proyecto desde el comienzo. El músico destacó su satisfacción con la etapa actual y las dificultades que supone mantener una agrupación durante tantos años.

Rapabestas tiene más material en preparación y seguirá trabajando mientras espera la reincorporación de Vardanian, que está embarazada. Su intención es disponer de nuevas composiciones y afrontar un 2027 lleno de conciertos, aunque en la entrevista no se anunciaron fechas concretas.

Prada también avanzó que la banda de gaitas con la que trabaja celebrará su 40 aniversario el próximo año. Según explicó, actualmente reúne a casi 30 músicos de distintas zonas del Bierzo, después de superar una etapa de dificultades y reorganización tras la pandemia.

Con estos proyectos mantiene su vínculo con la interpretación en directo. Aunque reconoce que la emoción ha cambiado con los años, asegura que sigue presente cada vez que sube a un escenario: «Yo soy un hombre de escenario, músico de escenario».

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