Un viaje largo para un plan claro
La SD Ponferradina volvió de Tenerife con las manos vacías tras caer 2-0 en el Heliodoro Rodríguez López, en un encuentro encuadrado en la jornada 17 de la Primera Federación. La cita figura en el calendario oficial como disputada el sábado 20 de diciembre (con la resaca informativa ya en pleno 21), y dejó la misma sensación que duele de verdad: competir mucho tiempo… y perderlo todo en un tramo corto.
Los de Mehdi Nafti plantearon un partido de contención y paciencia, con Andrés Prieto sosteniendo el pulso bajo palos y una idea reconocible: aguantar el primer golpe, enfriar el ritmo y estirar el marcador hacia un escenario de nervios. La Deportiva llegó a respirar en alguna transición, pero le costó convertir esas intenciones en amenaza real sostenida.
La Deportiva aguantó el empate… hasta que apareció el “9”
El 0-0 del descanso tenía más de oficio berciano que de comodidad. El Tenerife, líder del grupo, fue apilando presencia alrededor del área y obligó a trabajar a la zaga y al portero. La Ponfe, mientras, se aferraba a la solidaridad defensiva y a la esperanza de que el partido empezara de verdad con el paso de los minutos.
Pero el punto de inflexión llegó tras la reanudación. En el minuto 64, Enric Gallego cazó un rechace dentro del área y abrió la lata (1-0). Ahí se rompió el guion: a la Deportiva le tocaba salir un paso y el rival encontró más espacios para seguir amenazando.
Una sentencia en el añadido y un cierre de año áspero
Con el reloj ya en el descuento, una acción revisada desembocó en penalti y Enric Gallego no perdonó desde los once metros (90+6) para firmar el 2-0 definitivo. Fue un final cruel para quien había aguantado tanto, y una lección repetida para el Bierzo: en esta categoría, cualquier detalle en el área propia cuesta puntos.
La derrota deja a la Ponferradina cerrando el 2025 en zona delicada, con la necesidad de rearmarse mentalmente durante el parón y de convertir la rabia en puntos cuando vuelva a rodar el balón. Porque si algo demostró el partido es que el equipo puede sostenerse; lo que falta es transformar la resistencia en colmillo.
En Santa Cruz hubo 11.687 espectadores y un contexto de líder contra urgencias. Para la Deportiva, el mensaje está claro: si el margen de error ya era mínimo, ahora es microscópico. Y en El Bierzo, cuando aprieta el invierno, se sabe: o se trabaja con pico y pala… o te entierran los detalles.

