La mañana en Balaídos dejó una de esas derrotas que escuecen mucho más por la sensación que por el marcador. La SD Ponferradina cayó 2-0 ante el Celta Fortuna en la 13.ª jornada del Grupo I de Primera Federación, viendo cómo se cortaba una serie de seis partidos sin perder justo en uno de los días en los que más hizo para ganar. Los tantos de Óscar Marcos y Bernard Somuah en el tramo final castigaron la falta de puntería berciana y relanzaron al filial celeste hacia la zona alta de la tabla.
Planteamientos valientes y sorpresa en la punta berciana
Fredi Álvarez apostó por un once muy reconocible en el Celta Fortuna, con Coke Carrillo bajo palos; Gavián, Khayat, Meixús y Jaime Vázquez en defensa; Antañón y Adrià Capdevila como eje en la sala de máquinas; Hugo González, Óscar Marcos y Ángel Arcos por detrás de Álvaro Marín como referencia ofensiva. Un 4-2-3-1 dinámico, pensada para atacar por fuera pero con mucha llegada de los mediapuntas.
Enfrente, Fernando Estévez sorprendió de inicio. La Ponferradina formó con una línea de tres centrales —Nóvoa, Andújar y Boris Moltenis— flanqueados por Diego Moreno y Andoni López en los carriles, Undabarrena y Frimpong en el doble pivote, Borja Vázquez y Borja Valle en las bandas y Xemi Fernández como ‘nueve’ mentiroso. Sobre el papel, un dibujo prudente; sobre el césped, un equipo agresivo sin balón y con mucha intención cuando lo recuperaba.
Primeros avisos celestes y respuesta contundente de la Deportiva
El partido arrancó con mandón color celeste. El Celta Fortuna se sintió cómodo atacando la espalda de los carrileros bercianos y las primeras ocasiones fueron locales: un disparo de Hugo González que repelió Ángel Jiménez y un cabezazo de Ángel Arcos que se marchó por encima del larguero avisaron pronto a la Ponferradina.
Pasados los minutos de tanteo, la Deportiva empezó a juntar pases y a aprovechar los espacios que dejaba el filial vigués a su espalda. Borja Valle, muy activo entre líneas, fue el primer en encender las luces visitantes conduciendo varias transiciones que descolocaron al Celta. En una de ellas llegó la mejor ocasión del primer tiempo: Valle lanzó la contra, habilitó a Frimpong y el ghanés, en carrera, definió cruzado con la mala fortuna de que el balón se marchó fuera tras tocar en la madera.
La Ponferradina se adueñó del tramo final de la primera parte. Frimpong volvió a probar desde la frontal, estrellándose esta vez contra la defensa, y ni Valle ni Xemi pudieron cazar un centro muy peligroso desde la izquierda. Ya al borde del descanso, Borja Valle intentó sorprender con un disparo lejano que obligó a Coke Carrillo a vigilar el ángulo. El 0-0 con el que se llegó al intermedio hacía justicia al equilibrio, pero dejaba clara una sensación: el equipo berciano estaba creciendo y el filial celeste empezaba a ponerse nervioso.
Una segunda parte abierta, con ocasiones claras y polémica
El inicio del segundo acto volvió a tener acento vigués. Capdevila rozó el 1-0 con un remate cruzado y Ángel Arcos probó suerte con un disparo con rosca desde la frontal que se topó con la zaga blanquiazul. Sin embargo, las oportunidades más claras volvieron a ser visitantes.
Primero fue Borja Vázquez quien se plantó solo ante Coke Carrillo en una transición rápida. El extremo eligió definir raso, pero el guardameta celeste sacó una mano providencial para mantener el empate. En la continuación de la jugada, Frimpong volvió a enganchar un golpeo peligroso que, de nuevo, encontró respuesta en el portero local. Dos acciones que reforzaron la idea de que, si alguien estaba cerca de abrir el marcador, esa era la Ponferradina.
El choque entró entonces en territorio de polémica. Un empujón sobre Andújar dentro del área viguesa llevó al colegiado Daniel Clemente a revisar la acción en el monitor del VAR. La jugada se saldó sin penalti al considerar que el balón no estaba en juego, para desesperación del banquillo berciano. Más adelante, otra acción en el área celeste dejó la sensación de mano local, pero la revisión acabó señalando una infracción previa de un defensor de la Deportiva.
Esa acumulación de decisiones encendió a la Ponferradina y al propio Estévez, que al término del encuentro no escondió su frustración al hablar de “pequeños detalles” y de la sensación de que las revisiones de vídeo habían caído del lado contrario. Aun así, el técnico insistió en que su equipo había firmado “un partidazo” y que poco se le podía reprochar a los jugadores en cuanto a actitud y juego.
El golpe de Óscar Marcos y la sentencia de Somuah
Cuando el partido parecía más controlado por la Deportiva, llegó el mazazo. En una pérdida de balón en zona interior, el Celta Fortuna encontró a Óscar Marcos en la frontal. El mediapunta armó un disparo seco que tocó en Undabarrena y descolocó por completo a Ángel, que ya se lanzaba hacia el otro lado. El balón terminó en la red y Balaídos explotó.
El 1-0 dejó grogui a una Ponferradina que, aun así, trató de reaccionar con cambios ofensivos: entraron Eneko Aguilar, Mula, Jorrín y Cortés para estirar al equipo por fuera y cargar el área. El plan, sin embargo, se convirtió en un arma de doble filo. Con la Deportiva volcada, los espacios a la espalda de los centrales fueron cada vez más evidentes.
Ya en los minutos finales, una transición perfecta del Celta Fortuna puso el punto y final a la historia. Un envío largo a la espalda de la defensa encontró a Bernard Somuah lanzado. El atacante ghanés ganó la carrera a su par, se plantó mano a mano con Ángel y definió cruzado, pegado al palo, para firmar el 2-0 cuando el reloj rozaba el minuto 90. Con la grada celebrando, el partido quedó prácticamente sentenciado.
Ocho minutos de añadido y sensación de oportunidad perdida
El colegiado añadió ocho minutos en los que la Ponferradina lo intentó más por corazón que por claridad. Hubo algún saque de esquina peligroso y un par de balones colgados al área que terminaron en barullo, pero sin remates limpios. Para culminar la noche amarga, una última acción terminó con mano de Andújar dentro del área rival, desinflando cualquier esperanza de una reacción épica.
Al pitido final, la imagen de los jugadores bercianos agradeciendo el apoyo a los aficionados desplazados resumía bien el sentir del vestuario: esfuerzo máximo, premio mínimo. Estévez, en sala de prensa, habló de derrota “dolorosa” pero también de orgullo por el rendimiento, insistiendo en que, si el equipo mantiene este nivel competitivo, los resultados acabarán llegando.
En clave clasificatoria, el triunfo refuerza al Celta Fortuna en la zona noble del Grupo I —al menos de forma provisional— y confirma el buen momento del filial. La Ponferradina, por contra, ve cómo el objetivo del play-off se aleja unos pasos y cómo los equipos de la zona baja se acercan, pese a que su juego en Balaídos invita más al optimismo que al alarmismo.

