La Ribera de Folgoso afronta una incidencia en el abastecimiento de agua después de que el arrastre de lodos, cenizas y restos vegetales en el río Boeza haya obligado al Ayuntamiento de Folgoso de la Ribera a cerrar la acometida que alimenta el depósito de la localidad. La medida se adoptó para impedir la entrada de agua en mal estado en la red municipal, mientras el Consistorio pide a los vecinos que reduzcan el consumo a lo estrictamente imprescindible.
El problema afecta directamente a la captación del agua y deja a la población pendiente de las reservas disponibles en el depósito, que se encontraba en torno al 90% de su capacidad, pero sin recibir nueva aportación. El alcalde, Raúl Fernández, advirtió de que la situación podía complicarse en muy poco tiempo si se mantenía el gasto habitual de los últimos días: “En cinco horas no habrá ni una gota de agua”.
El Ayuntamiento declara el agua no apta para consumo humano
La situación derivó en la publicación de un bando municipal en el que el Ayuntamiento comunica que el agua de La Ribera de Folgoso no es apta para el consumo humano. El aviso atribuye la incidencia al material arrastrado por el río, que ha afectado a los depósitos de abastecimiento, y anuncia cortes de suministro hasta que pueda recuperarse la normalidad y garantizarse la calidad del agua.
El Ayuntamiento pide disculpas por las molestias y apela a la colaboración vecinal para preservar las reservas. La recomendación pasa por evitar usos no esenciales, como riegos, limpiezas, llenado de piscinas u otros consumos que puedan acelerar el vaciado del depósito. La prioridad, según el mensaje trasladado desde el Consistorio, es mantener el agua disponible para las necesidades básicas mientras se resuelve la incidencia.
El origen se relaciona con los incendios del pasado verano
El Ayuntamiento vincula el episodio con las consecuencias de los incendios del pasado verano, que dejaron zonas del terreno más expuestas a la erosión. Con la lluvia y las avenidas, parte de ese material —cenizas, barro y restos vegetales— ha terminado alcanzando el cauce del Boeza, comprometiendo la calidad del agua en el punto de captación.
Este tipo de arrastres es uno de los riesgos habituales tras incendios forestales de entidad, especialmente cuando el suelo pierde cobertura vegetal y las lluvias intensas favorecen la escorrentía. En La Ribera de Folgoso, el problema se ha traducido en una afección directa al sistema de abastecimiento, con la incertidumbre de cuándo podrá volver a entrar agua en condiciones adecuadas.
La playa fluvial queda precintada
La incidencia también ha obligado a intervenir en la playa fluvial de La Ribera de Folgoso. El Ayuntamiento ha precintado el entorno por precaución y ha levantado la compuerta ante la presencia de lodos en el río. Esta situación afecta además al mantenimiento de la zona, ya que el Consistorio tampoco puede emplear agua para el riego mientras se mantenga el problema.
Raúl Fernández ha trasladado la situación a la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil y prevé contar también con la Diputación de León por si fuera necesario activar un suministro alternativo. El Ayuntamiento advierte de que el episodio puede repetirse si no se actúa sobre los arrastres procedentes de las zonas afectadas por los incendios.
La evolución del caudal, la carga de lodos en el Boeza y el nivel del depósito marcarán las decisiones de las próximas horas. Mientras tanto, el Consistorio insiste en que el consumo responsable es clave para evitar un corte total del suministro en La Ribera de Folgoso.

