Rebeca Saavedra abre las Fiestas del Cristo reivindicando las raíces mineras y la identidad de Bembibre

La historiadora bembibrense evocó los recuerdos de su infancia y defendió las oportunidades del medio rural en un pregón marcado por el orgullo de pertenencia

El pregón de la historiadora bembibrense Rebeca Saavedra Arias marcó este viernes el inicio oficial de las Fiestas del Cristo de Bembibre 2026. La docente universitaria y vicerrectora de Cultura y Transferencia a la Sociedad de la Universidad de Cantabria protagonizó una intervención cargada de sensibilidad, recuerdos de infancia y una firme defensa de la identidad de la cuenca minera.

Saavedra reivindicó desde sus primeras palabras sus raíces familiares en Rodanillo y Toreno y su pertenencia a la comarca. “Nada hay que ocultar y mucho que presumir siendo de tan buen sitio, y habiendo nacido en un año que se recuerda por la magnífica cosecha de uva que dio. Y de vino, en esta comarca, sabemos bastante”, afirmó.

La pregonera ensalzó los frutos del campo berciano, pero también el legado del carbón y de las familias que contribuyeron a forjar el carácter de esta tierra. “Yo soy de familia minera, y llevo a honra esa tradición, como el pertenecer a esta tierra”, proclamó.

Bembibre como lugar al que regresar

Aunque su familia emigró en 1992 en busca de nuevas oportunidades, Saavedra dejó claro que la distancia nunca debilitó su vínculo con el Bierzo. “Bajando Manzanal siento llegar a casa y esa sensación de estar por fin en tu sitio no se puede comparar con muchas cosas”, aseguró.

Buena parte del pregón estuvo dedicada al Bembibre de su infancia, el de la década de los ochenta. Un pueblo lleno de vida, comercios y niños, pero también condicionado por las huelgas, la crisis económica y una reconversión industrial que se colaba inevitablemente en las conversaciones de los adultos.

“Yo recuerdo el Bembibre en el que crecí como un pueblo vivo, con muchas tiendas, con muchos niños, con prados de margaritas a ambos lados de la reguera, con panaderías que desprendían olor a pan de verdad… Recuerdo las nevadas, y la pequeña y poderosa libertad que sentía cuando nos dejaban ir solos por el pueblo, jugando y saltando de las calles a los huertos, y de estos a los parques, espacios en los que podíamos desde cazar lagartijas, como pequeños salvajes, a organizar un teatrillo, como los niños más delicados… Viéndolo en perspectiva en aquel Bembibre cabía todo un mundo”.

Una invitación a estudiar, viajar y pensar en grande

Aquel entorno despertó pronto su vocación intelectual y su deseo de “volar”. Para Saavedra, hacerlo significaba “estudiar, viajar, no parar durante mucho tiempo” para conocer y comprender las corrientes y los conflictos que atraviesan la sociedad, así como su origen, sus consecuencias y su historia.

Esa curiosidad, alimentada entre las aulas y las sesiones de cine de Caja España, terminó llevándola a doctorarse en Historia Contemporánea. Su trayectoria le sirvió también para rebatir la idea de que crecer en el medio rural limita las aspiraciones personales.

“¡Para que luego digan que los niños y las niñas de pueblo tenemos horizontes más estrechos, como si los estímulos que en ellos se nos ofrecen y nuestra propia capacidad de soñar no fuera suficiente para pensar en grande!”, defendió.

Finalizado el pregón y tras el tradicional chupinazo, la celebración continuó con la actuación en directo del grupo Kikiribú y el reparto de bollo preñado a cargo de los integrantes del Patronato Municipal de Fiestas.

Bembibre abre así cinco días de celebraciones con una amplia programación dirigida a públicos de todas las edades.

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