El campo berciano inicia la recolección de su emblemática manzana reineta marcada por el adelanto de la campaña

La campaña de recogida de la manzana reineta ha arrancado oficialmente en la comarca del Bierzo, confirmando las previsiones que apuntaban a un anticipo en el calendario agrícola debido a las altas temperaturas registradas durante los meses de verano. Aunque en algunas plantaciones los trabajos se iniciaron de forma más tímida durante los últimos días, es en esta recta final de agosto cuando el grueso de los fruticultores se afana en las fincas para recolectar uno de los productos con mayor reconocimiento de la agroalimentación leonesa.

Como marca la tradición y la propia exigencia del sello de calidad, la recolección se ejecuta de forma íntegramente manual, un proceso minucioso que requiere de un importante despliegue de mano de obra temporera. Las cuadrillas recorrerán las diferentes explotaciones bercianas a lo largo de las próximas semanas, seleccionando los frutos en su punto óptimo de maduración justo antes de que inicien su camino hacia la comercialización en fresco o su transformación por parte de la industria agroalimentaria local.

Un fruto singular con sello de calidad

La reineta del Bierzo destaca frente a otras variedades por su aspecto rústico y genuino, marcado por el característico ‘russeting’ o herrumbre en su piel. Sin embargo, es en sus cualidades organolépticas donde demuestra su verdadera valía. Este fruto destaca por su extraordinario equilibrio entre acidez y dulzor, ofreciendo una pulpa crujiente, firme y muy jugosa que la distingue de otras manzanas cultivadas en el resto del territorio nacional y que la hace valedora de su propia Denominación de Origen.

Motor económico y versatilidad gastronómica

Más allá de su importancia vital como motor económico para cientos de familias de la comarca, esta variedad posee una inmensa versatilidad culinaria que la ha hecho indispensable en la cocina. Históricamente integrada en la gastronomía autóctona, la reineta berciana funciona a la perfección en la repostería clásica, elevando el nivel de tartas y compotas, pero también en la cocina salada, donde sirve de inmejorable guarnición para platos contundentes de la tierra como el botillo o la morcilla. Con el arranque de esta nueva cosecha, El Bierzo vuelve a poner en el mercado una de sus joyas frutícolas más preciadas.

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