Pantallas, ansiedad y desconexión social: la ULE analiza la soledad no deseada entre su alumnado

Presentación en la Universidad de León del estudio sobre soledad no deseada, ansiedad, salud mental y desconexión social entre estudiantes de grado.

La Universidad de León ha iniciado el análisis de los resultados de un estudio sobre la soledad no deseada entre estudiantes de grado, que detecta que el 15% del alumnado presenta un grado significativo de soledad emocional o social en el entorno universitario. El trabajo también refleja que el 71,7% ha experimentado síntomas de ansiedad o depresión en algún momento y que el 56,1% no participa en actividades, asociaciones o clubes de la vida universitaria.

El estudio, titulado ‘Prevalencia de la soledad no deseada en estudiantes de grado de la Universidad de León’, ha sido elaborado por investigadores de la Escuela Universitaria de Trabajo Social a partir de una muestra de 370 estudiantes. La investigación ofrece una radiografía sobre el bienestar emocional, las relaciones sociales y la participación del alumnado en la vida del campus.

Durante la presentación de los resultados, la rectora de la ULE, Nuria González, señaló que el informe constituye una base para estudiar posibles líneas de actuación. “Desde la Universidad tenemos el compromiso de atender el bienestar de nuestros estudiantes y comprender las realidades que condicionan su experiencia universitaria y este estudio es clave para poder actuar”.

La Universidad ya ha comenzado a analizar las conclusiones en coordinación con los vicerrectorados de Estudiantes, Cultura y Deportes, e Inclusión, Igualdad y Proyección Social. El objetivo es explorar medidas orientadas a reforzar la convivencia, la participación y el bienestar emocional del estudiantado.

Ansiedad y malestar emocional entre el alumnado universitario

Uno de los principales datos del informe apunta a la convivencia entre una percepción positiva del estado general de salud y la presencia de malestar emocional significativo. Según el estudio, el 72,5% del alumnado califica su salud general como buena o muy buena, pero el 76,3% convive con preocupación continua por su estado de salud y el 71,7% ha sentido depresión o ansiedad en algún momento.

El análisis también recoge que el 23,2% del estudiantado ha experimentado pensamientos autolesivos. Las investigadoras advierten de una posible “normalización del malestar”, en la que la ansiedad se asume como una condición habitual, mientras el rendimiento académico o la apariencia de funcionamiento cotidiano dificultan la detección temprana de estas situaciones.

La investigación se enmarca en una línea de trabajo desarrollada por la Escuela Universitaria de Trabajo Social, que comenzó centrada en la soledad en personas mayores y que ha evolucionado hacia el análisis de su impacto en la juventud.

El “muro de las pantallas” y la desconexión en el campus

El estudio identifica varios factores asociados a la soledad no deseada en el entorno universitario, entre ellos la sobrecarga académica percibida, la pérdida de redes sociales previas al acceso a la universidad, los conflictos familiares y factores personales como la introversión o la dificultad para crear nuevos vínculos.

El informe introduce el concepto de “muro de las pantallas” para describir el impacto de la hiperconexión digital en la interacción diaria del alumnado. El uso constante de aplicaciones y redes sociales como WhatsApp, Instagram o TikTok estaría contribuyendo, según el análisis, a una menor relación presencial en el campus.

Aunque cerca del 70% del alumnado mantiene relaciones presenciales en el aula, más de la mitad califica esas interacciones como regulares o negativas. Además, el 56% no participa en actividades extracurriculares, lo que reduce los espacios de socialización y limita la integración en la vida universitaria.

La soledad social afecta a cerca del 22% de los estudiantes

El informe diferencia entre varios tipos de soledad. La soledad emocional afecta aproximadamente a una cuarta parte del estudiantado y está relacionada con la percepción de desconexión afectiva incluso en contextos acompañados.

La soledad social, vinculada a la falta de integración en grupos, actividades y redes de apoyo, alcanza en torno al 22% del alumnado encuestado. Por su parte, el índice global de soledad no deseada se sitúa alrededor del 15%.

Otro de los datos destacados es la denominada “brecha de ayuda”. Según el estudio, el 77% de los estudiantes que perciben necesidad de apoyo profesional no sabe a qué recursos acudir dentro de la propia Universidad.

Un Observatorio de la Vida Estudiantil como propuesta

El trabajo recoge propuestas del estudiantado y del equipo investigador para mejorar la integración universitaria. Entre ellas figuran la creación de espacios de convivencia, el impulso de redes de apoyo, campañas de sensibilización en salud mental y la mejora del acceso a los servicios psicológicos.

Las investigadoras también plantean reforzar el papel de los delegados de clase como agentes de detección temprana, poner en marcha programas de mentoría y promover formación específica para el personal docente e investigador y para el personal técnico, de gestión y de administración y servicios.

Como medida estructural, el informe propone la creación de un Observatorio de la Vida Estudiantil, que permita centralizar el seguimiento del bienestar del alumnado y orientar las políticas universitarias a partir de datos objetivos.

La rectora destacó que estas propuestas ya están siendo analizadas dentro del compromiso de la Universidad de León con el refuerzo del Programa de Apoyo Psicológico y con nuevas iniciativas de acompañamiento y bienestar emocional.

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