El pleno del Ayuntamiento de Ponferrada ha aprobado provisionalmente la nueva Ordenanza Reguladora de la Inspección Técnica de Edificios, una herramienta que permitirá censar, controlar y exigir revisiones en inmuebles con problemas de conservación. La medida llega después de varios episodios de derrumbes, desprendimientos y caída de cascotes en distintos puntos de la ciudad.
La ordenanza regulará el procedimiento para implantar las inspecciones obligatorias, especialmente en zonas con edificios más antiguos o deteriorados, como el casco histórico. Desde el gobierno municipal se ha insistido en que la norma busca reforzar la seguridad, la salubridad y la habitabilidad de los inmuebles.
En el mismo pleno también salió adelante el proyecto de restauración de la margen derecha del río Boeza, entre el Puente Boeza y su desembocadura en el Sil. La actuación, con una inversión superior a 1,15 millones de euros, contempla una senda peatonal de unos 900 metros, recuperación ambiental y la renovación del colector general del Boeza.

