Juan Manuel Rincón: “El sueño es que Aragonito Azul quede en Bembibre para siempre”

El alma visible de Aragonito Azul repasa veinte años de trabajo en torno a la geología, la paleontología y la memoria minera del Bierzo, un proyecto nacido de la pasión personal que hoy se ha convertido en referente cultural y científico

Juan Manuel Rincón lleva dos décadas vinculado a Aragonito Azul, una iniciativa nacida casi de forma artesanal y que, con el paso del tiempo, se ha transformado en mucho más que una asociación. Lo que comenzó como una afición por los minerales, los fósiles y la historia escondida bajo la tierra es hoy un proyecto consolidado, con miles de piezas custodiadas, una intensa labor divulgativa y un fuerte compromiso con la memoria minera del Bierzo.

En la entrevista, Rincón recuerda aquellos primeros pasos con emoción. Asegura que nunca imaginó que aquella inquietud de juventud, iniciada cuando recogió su primera piedra siendo apenas un adolescente, acabaría convirtiéndose en un referente cultural y científico. “No pensé llegar a donde hemos llegado”, reconoce, subrayando también el papel de las personas que han permanecido a su lado durante estos años y que forman parte del “núcleo duro” de Aragonito Azul.

“No pensé llegar a donde hemos llegado con Aragonito Azul.”

El proyecto, explica, se fue construyendo poco a poco. Primero llegaron exposiciones temporales en lugares como San Pedro Castañero o Santa Marina de Torre. Después surgió la necesidad de buscar un espacio estable para conservar y mostrar al público todo aquel patrimonio. “La gente nos preguntaba qué íbamos a hacer con todo aquello”, recuerda. De ahí nació la asociación, impulsada junto a Juan José González, con el apoyo inicial de familiares y personas cercanas.

“Cuando descubrí aquel fósil único, me temblaban las piernas.»

Durante estos veinte años, Aragonito Azul ha reunido miles de piezas y ha contribuido a poner en valor hallazgos de gran importancia. Rincón destaca varios descubrimientos minerales en la provincia de León y, de forma especial, el hallazgo de un insecto fósil único en el mundo en Santa Marina de Torre. Aquel descubrimiento, recuerda, fue uno de los momentos más emocionantes de su trayectoria: “Cuando lo abrí, me temblaban las piernas”.

La labor científica del proyecto también ha permitido que algunos de esos materiales sean estudiados por especialistas y centros de investigación. Para Rincón, que investigadores de referencia se hayan interesado por esos fósiles y minerales supone ya “un enorme triunfo” para Aragonito Azul y para el patrimonio del Bierzo.

“Ver a los niños descubrir los minerales te carga las pilas para el siguiente taller.”

Uno de los aspectos que más emoción le produce es la llegada de niños y jóvenes al museo. A lo largo de estos años, miles de escolares han pasado por talleres y actividades divulgativas. Rincón reconoce que ver cómo los más pequeños descubren los minerales, los observan con lupa, los manipulan o intentan comprender sus características le recuerda a sus propios inicios. “Eso te carga las pilas para el siguiente”, afirma.

La entrevista también pone el foco en la importancia del patrimonio geológico, muchas veces menos reconocido que el artístico o monumental. Rincón defiende que las piedras, los minerales y las rocas han acompañado al ser humano desde sus orígenes y forman parte esencial de la historia. Recuerda, por ejemplo, la relación de determinados minerales con los celtas, los peregrinos del Camino de Santiago o los caballeros templarios, insistiendo en que no se trata solo de leyendas, sino también de historia y ciencia.

La memoria minera ocupa un lugar central en Aragonito Azul. Rincón, minero del carbón, reivindica la identidad minera del Bierzo Alto y de localidades como Bembibre, Torre o Igüeña. Considera que la minería del carbón no solo forma parte del pasado económico y social de la comarca, sino que también ha permitido acceder a un valioso patrimonio paleobotánico, con fósiles de millones de años que hoy ayudan a comprender mejor la historia de la tierra berciana.

“La piedra siempre ha acompañado al ser humano; no es solo leyenda, también es historia y ciencia.”

Mantener vivo un proyecto así, reconoce, exige muchas horas de trabajo silencioso. Catalogar piezas, preparar vitrinas, organizar visitas guiadas, atender talleres, trabajar en el laboratorio o enviar materiales para su estudio científico forman parte de una labor constante y en gran medida altruista. “Son muchas, muchas horas”, resume.

Rincón insiste además en la importancia de que el museo esté en Bembibre, en plena comarca minera. Defiende que el Bierzo Alto también debe ocupar el lugar que merece dentro de la historia minera berciana y lamenta que, durante mucho tiempo, otras zonas hayan acaparado más reconocimiento. “Yo siempre voy a defender el Bierzo Alto”, afirma.

De cara al futuro, su mayor deseo es que Aragonito Azul tenga continuidad y quede de forma permanente en Bembibre. Reconoce que le preocupa la falta de relevo generacional y la dificultad de garantizar la permanencia de un proyecto construido durante tantos años. Buena parte de la colección, explica, procede de su propio trabajo de recopilación durante más de cuatro décadas.

“El sueño es que Aragonito Azul quede en Bembibre para siempre.”

Aunque asegura que ha recibido ofertas para llevar el proyecto a otros lugares, Rincón lo tiene claro: Aragonito Azul debe quedarse en Bembibre. “Es mi pueblo, el que me ha dado la vida, el trabajo y todo. Tiene que quedar aquí”, concluye.

La entrevista deja el testimonio de una vida dedicada a rescatar, conservar y divulgar una memoria que se encuentra bajo nuestros pies. Una historia hecha de paciencia, pasión y amor por una tierra que, gracias a Aragonito Azul, sigue descubriendo parte de su patrimonio geológico, paleontológico y minero.

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