AR-PA 2025 consagra a Prada a Tope como ‘arquitecto’ del Bierzo vivo

Un premio que convierte al Bierzo en ejemplo de patrimonio vivo

El empresario berciano José Luis Prada, conocido como ‘Prada a Tope’, ha sido distinguido con el Premio Internacional AR-PA Turismo Cultural 2025 en la categoría de Personalidad, un galardón que reconoce su aportación decisiva al desarrollo, la promoción y el conocimiento del Bierzo. El jurado ha puesto el foco en su capacidad para enlazar patrimonio cultural, paisaje y enogastronomía en un modelo de desarrollo auténtico, arraigado en la tradición y, al mismo tiempo, plenamente sostenible.

La entrega de los premios se ha celebrado en el Centro Cultural Miguel Delibes de Valladolid, en el marco de la feria AR-PA Turismo Cultural 2025, impulsada por la Junta de Castilla y León. En esta edición también han sido reconocidas la Red de Conjuntos Históricos de Castilla y León (Entidad), la empresa de restauración TRYCSA (Empresa) y el etnólogo Benito Arnáiz Alonso (Premio Honorífico), además de incorporarse por primera vez un galardón específico para startups. Todo ello en un encuentro marcado por el lema “Inteligencia Artificial y Patrimonio Cultural”, que subraya cómo la innovación tecnológica se pone al servicio de la conservación y la divulgación del legado común, especialmente en el medio rural.

Del comercio familiar a un proyecto de territorio

La trayectoria de José Luis Prada arranca en Cacabelos, donde comenzó a trabajar muy joven en el negocio familiar antes de lanzarse a crear su propia marca. A principios de los años setenta empezó a envasar cerezas en aguardiente y otros productos bercianos bajo el sello ‘Prada a Tope’, adelantándose décadas a la moda de los alimentos de proximidad y de la identidad de origen. Aquellos primeros tarros y botellas no solo vendían sabores, sino una forma de entender el Bierzo como tierra singular, con carácter propio.

A partir de ahí, el proyecto fue creciendo hasta convertirse en un universo alrededor del paisaje, la agricultura y la cultura berciana. La marca se consolidó con una estética reconocible y un discurso directo, en el que Prada se convirtió en su propio emblema y en un defensor incansable de los productos de la comarca, de su viñedo y de sus pueblos. El premio AR-PA refrenda ahora esa trayectoria de décadas en la que empresa, territorio e identidad han ido siempre de la mano.

Palacio de Canedo y La Moncloa: patrimonio que se abre al visitante

Dos hitos jalonan ese camino: La Moncloa de Cacabelos y el Palacio de Canedo. La primera, una antigua casa con aire de venta tradicional reconvertida en alojamiento, restaurante y tienda, se convirtió pronto en escaparate de los productos bercianos y en puerta de entrada a la comarca para miles de visitantes. Decoración cuidada, guiños a la arquitectura popular y una carta basada en la despensa local hicieron de este espacio un símbolo de hospitalidad rural con personalidad propia.

El Palacio de Canedo, por su parte, es un edificio del siglo XVIII rehabilitado y salvado del abandono para transformarlo en bodega, hotel y centro de enoturismo. El viñedo ecológico que rodea la finca, las visitas guiadas, las catas y la apuesta por variedades como la mencía o la godello han reforzado la conexión entre vino, paisaje y patrimonio arquitectónico. No se trata solo de producir botellas, sino de convertir una casa histórica en motor económico y cultural, algo que encaja de lleno con el espíritu de los Premios AR-PA.

Fundación, bosque didáctico y premios propios: devolver al territorio lo que el territorio da

El compromiso de Prada a Tope con el Bierzo va más allá de la actividad empresarial. A través de la Fundación que lleva su nombre, el proyecto impulsa iniciativas centradas en la mejora del medio natural y del patrimonio rural, como el Bosque Didáctico en torno al Palacio de Canedo o los Premios Palacio de Canedo, que reconocen cada año la recuperación de edificaciones tradicionales y paisajes agrarios. El objetivo declarado es sencillo y ambicioso a la vez: demostrar que conservar y rehabilitar no es un lujo, sino una condición para que los pueblos sigan vivos.

Ese trabajo en red con viticultores, arquitectos, asociaciones y administraciones ha ido tejiendo una alianza a favor del territorio que ahora se ve avalada por el Premio AR-PA. No es casual que el jurado haya destacado su papel como embajador del Bierzo y de Castilla y León, ni que subraye su perseverancia y su vínculo vital con la tierra. El galardón reconoce, en definitiva, una forma de hacer las cosas: lenta, artesana, pegada al campo, pero capaz de proyectar una comarca entera más allá de sus fronteras.

El Bierzo, laboratorio de turismo cultural en clave rural

La distinción a ‘Prada a Tope’ llega en un momento en el que el debate sobre el futuro del patrimonio se centra en cómo equilibrar tecnología, turismo y sostenibilidad. Mientras AR-PA reflexiona sobre el papel de la inteligencia artificial en la documentación y protección de bienes culturales, la experiencia del Bierzo demuestra que las herramientas digitales solo tienen sentido si se apoyan en proyectos arraigados en la comunidad local. En Canedo, Cacabelos y su entorno, el visitante encuentra códigos QR y redes sociales, sí, pero sobre todo historias, oficios y sabores que han sobrevivido gracias al esfuerzo de varias generaciones.

El premio sitúa así al Bierzo en el mapa como ejemplo de territorio que ha sabido reinventarse desde sus recursos propios: viñedo, arquitectura tradicional, paisajes agrarios y una gastronomía que se ha convertido en seña de identidad. Y confirma a José Luis Prada como una figura clave de esa transformación, capaz de convertir una idea nacida en un pequeño comercio de pueblo en un proyecto integral de turismo cultural. AR-PA 2025 no solo reconoce una biografía, sino un modelo de futuro para muchas otras comarcas rurales que buscan en su patrimonio la palanca para seguir adelante.

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