Paniagua enciende La Caldera: el Mansillés se lleva el derbi del barro y frena al Atlético Bembibre (1–0)

La tarde en Mansilla de las Mulas se presentó de las que marcan un derbi: cielo gris, lluvia reciente y un césped de La Caldera pesado, lleno de zonas resbaladizas que invitaban más al fútbol de choque que a la combinación fina. En ese escenario, Atlético Mansillés y Atlético Bembibre se jugaron un duelo directo del Grupo VIII de la Tercera Federación, con los locales defendiendo su condición de equipo fuerte en casa y los bercianos tratando de prolongar su buena dinámica lejos del Bierzo.

El partido arrancó con una sacudida inmediata. A los dos minutos, un barullo en el área visitante terminó en penalti para el Mansillés. Mario Blanco asumió la responsabilidad, golpeó raso y ajustado, pero se topó con un Ivanildo enorme, que adivinó la intención y mantuvo el 0–0 con una parada de portero grande. El fallo no hundió al equipo local, que siguió empujando con Florin muy activo por la izquierda y varias llegadas que, entre la defensa y el mal estado del terreno, no encontraron premio. Bembibre tardó en asentarse, aunque avisó al contragolpe y, sobre todo, en una acción a balón parado que acabó en gol de cabeza de Expo, anulado por fuera de juego y que encendió las protestas del banquillo rojiblanco.

Con el paso de los minutos, el marcador seguía sin moverse y cada control era una pequeña batalla contra el tapete. El descanso llegó sin goles, pero con la sensación de que el Mansillés se adaptaba mejor a un campo donde era casi imposible encadenar tres pases seguidos. Tras el paso por vestuarios, el guion no cambió demasiado: los de casa siguieron buscando el área de Ivanildo con centros, segundas jugadas y disparos de media distancia, incluido otro intento de Mario Blanco que volvió a encontrar respuesta en el guardameta berciano. Bembibre, por su parte, se agarró al orden y a las transiciones, con apariciones esporádicas de Álex González y Valentín que obligaban a no desconectarse a la zaga local.

El momento decisivo llegó a once minutos del final. Una mano al borde del área visitante ofreció al Mansillés una falta frontal que olía a última gran oportunidad del día. Paniagua se colocó frente al balón, dio unos pasos de carrera y soltó un golpeo tenso, bien direccionado, que superó la barrera y terminó batiendo a Ivanildo. El 1–0 desató el rugido de La Caldera, alivió el recuerdo del penalti fallado al inicio y premió al equipo que mejor había sabido sobrevivir al lodazal. Para el central local, el tanto tuvo sabor de firma en una tarde de mucho oficio atrás.

Los últimos minutos fueron un asedio más voluntarioso que brillante por parte del Atlético Bembibre. El conjunto berciano se volcó, colgó balones, buscó segundas jugadas y rozó el empate en un par de acciones, especialmente en un cabezazo de Valentín a la salida de un córner que atrapó Iker Iglesias sin excesivos apuros por ir demasiado centrado. El pitido final certificó una victoria mínima pero enorme para el Mansillés, que continúa sin conocer la derrota como local esta temporada y se mantiene a tiro de los puestos de promoción, abriendo además una brecha notable con su vecino berciano en la tabla. Para el Bembibre, la derrota deja una mezcla de frustración por las decisiones clave y orgullo por haber competido en un campo y un contexto que jugaban claramente en su contra.

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