La familia de Tamara González Costa, de 31 años y natural de Bembibre, ha confirmado este sábado, 31 de octubre, su fallecimiento en el accidente ferroviario ocurrido el miércoles en Urda (Toledo). La joven investigadora permanecía sin localizar desde el siniestro.
Su prima, Nerea González, ha comunicado el fallecimiento mediante un mensaje en redes sociales, según publica La Nueva España, reproduciendo así sus palabras: «Han sido tres días de pura agonía terminando con el peor de los desenlaces».
En ese mensaje, Nerea agradece la colaboración de quienes difundieron la búsqueda y el apoyo recibido por sus allegados. La familia solicita ahora «intimidad y tiempo» para afrontar la pérdida.
Tres días de búsqueda y espera
Tamara viajaba por motivos profesionales en el vagón 8, asiento 12B, del tren de Renfe implicado en el accidente. Tenía previsto desplazarse a Andalucía para participar en un congreso científico.
Tras perder el contacto con ella, sus familiares y amigos difundieron su fotografía y sus datos para tratar de localizarla. Durante esas jornadas, sus allegados realizaron gestiones para obtener información sobre su paradero y comprobar si se encontraba entre las personas atendidas tras el siniestro.
Su madre y su hermano se desplazaron a Toledo y aportaron muestras de ADN para las labores de identificación. La espera se prolongó hasta este sábado, cuando su entorno familiar comunicó el fallecimiento.
Una investigadora berciana que trabajaba en Viena
Tamara desarrollaba su actividad científica en el Instituto de Biotecnología Molecular de Viena, en Austria. Su trayectoria también había estado vinculada al Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), donde había trabajado.
El CNIC se sumó durante la búsqueda al llamamiento de familiares y amigos para conseguir información que permitiera encontrarla. La institución difundió los datos del asiento que ocupaba en el tren y pidió que cualquier información sobre su localización se trasladase a las autoridades.





